Eutonia ¨acompañando el embarazo y el parto
  EL Método Frida Kaplan Embarazo y Nacimiento EUTONICO propone un aprendizaje en la observación del cuerpo ...

 
Embarazo y Nacimiento Eutónico Método Frida Kaplan
 
El Método Frida Kaplan, Embarazo y Nacimiento Eutónico propone un aprendizaje en la observación del cuerpo, si bien el trabajo es corporal, la ampliación de la conciencia se produce en todas las áreas del ser.
El objetivo del Método es la aplicación de este aprendizaje durante el proceso de gestación para favorecer:
            El Contacto con uno mismo.
            El Contacto con la pareja.
            El Contacto de ambos con el bebé.
            La conciencia vivencial del espacio por donde pasará el bebé para nacer.
            La participación del padre.
            Aliviar zonas de dolor propias del embarazo.
            Elevar el umbral del dolor.
            El uso de la mirada interna.
            Incorporar la emisión del sonido de la «O» que facilita la modificación del tono psíquico-físico.
            Aprender la dirección del pujo a través de la prolongación del coccix
 
El contacto con uno mismo,
con la pareja y de ambos con el bebé.
El contacto es un fenómeno que existe, normalmente, en estado inconsciente y que se refuerza dirigiendo la atención hacia la zona a contactar. Llamamos «contacto» a la forma de dirigir la conciencia , posibilito el aprendizaje para poder aplicarlo durante el embarazo: con uno mismo, con la pareja y, ambos, con el bebé, simultáneamente o por separado en el momento en que cada uno lo decida. Estar en contacto posibilita establecer una relación viva. Existe una vida prenatal y el «ser» que en este período recibe amor y la contención de sus padres, tendrá después una mejor calidad de vida. Vivir en contacto es poder vivir con amor. El Dr. Thomas Verny y Jhon Kelly explican en el libro «La vida secreta del niño antes de nacer» que el vínculo posterior al nacimiento es la continuación de un proceso vinculante que había comenzado mucho antes en el útero. Lo único que el niño intrauterino quiere es un poco de amor y de atención. Si los recibe, todo lo demás, incluido el vínculo, se produce espontáneamente.
Gerda Alexander, la madre de la Eutonía, dijo: «la habilidad inconsciente de hacer contacto es innata. Primero es manifestada en la relación madre-niño, la facultad de volverse uno, como el bebé con su madre, puede ser aprendida y experimentada».
 
La Conciencia Vivencial del espacio
por donde pasará el bebé para nacer.
La condición femenina lleva implícita la posibilidad de concebir, engendrar y parir. Nuestra anatomía está preparada para cumplir esa función. Lamentablemente, en las grandes ciudades suele privilegiarse un exagerado conocimiento teórico que con frecuencia se produce en detrimento de la desconexión con el propio cuerpo. Al realizar un aprendizaje corporal de autoconocimiento, se puede aprender a sentir el espacio por donde pasará el hijo al nacer, constatar las dimensiones óseas de ese lugar, realizar trabajos para aflojar la tensión de las partes blandas y observar que cuando eso sucede el mencionado espacio se modifica y el sentimiento de «seguridad» del «sí puedo» se instala. Estas emociones ayudan a contrarrestar el miedo paralizador en la tarea del parto.
 
La Participación del Padre.
Los años de actividad en el acompañamiento a las parejas embarazadas me permitieron observar que cuando los varones que están presente durante el embarazo, realizando junto con la madre el aprendizaje de «contacto conciente», tienen después el comportamiento de «padre presente», un padre que sostiene, contiene y acompaña el crecimiento físico y afectivo de su hijo. Cuando la pareja realiza el aprendizaje corporal que propone el Método, el papá constata que es mucho lo que puede hacer desde el «toque» para acompañar y contener a su mujer y a su hijo El papá comprueba mediante los distintos trabajos de contacto la respuesta inmediata del bebé que con sus movimientos le informa sus sensaciones, y también recibe la devolución de su mujer que a través de la palabra le comunica que el toque eutónico, realizado por él, la contiene, la hace sentir acompañada y le despiertan sensaciones de seguridad. El sentimiento amoroso crece cuando el hombre siente que puede estar presente y tener un comportamiento activo durante el período de embarazo y luego durante el trabajo para el nacimiento del hijo
 
Aliviar zonas de dolor propias del embarazo.
Existen las molestias o dolores «propios» del embarazo.
Solemos escuchar a las embarazadas decir “me duele la cintura, se lo dije al médico y me contestó : estás embarazada, después del parto se te va a pasar”.
Las molestias normales durante el embarazo son contemplados por el Método, y existe una actividad corporal específica para cada una de estas dolencias. La propuesta es habitar el espacio dolorido, ocuparlo con la atención, y constatar el grado de tensión instalado en ese espacio interno y tomar la decisión de hacer contacto con ese dolor con la intención de soltarlo. Culturalmente hacemos lo contrario, frente a la presencia dolorosa tensamos y fijamos el dolor...y el dolor se instala .En cambio al modificar la actitud de retener por la de soltar se constata que las tensiones instaladas en la zona dolorida se distienden y el dolor cede
 
Elevar el umbral del dolor.
Nuestra cultura nos provee mucha información, pero no nos enseña a relacionarnos con el dolor. Contrariamente a esto, frente a la mínima presencia dolorosa todo nuestro ser (cuerpo y mente) se tensa, se cierra. Junto a la sensación de dolor aparecen pensamientos paralizantes, inhibitorios, angustiantes. Inmediatamente, sentimos que el dolor se adueña de nosotros y los «no puedo», «no voy a poder», «no podré» se instalan en nosotros... Sin embargo, es posible aprender del dolor... Estamos en condiciones de aprender a modificar el comportamiento que nos lleva a retener y reemplazarlo por el de soltar el dolor. Esta actividad, de hacer contacto con el dolor y constatar cómo el mismo se mitiga cuando la tensión se afloja, posibilita la vivencia de «enfrentarlo» y, así, elevar el umbral del dolor. El miedo al dolor, el fantasma del dolor, se aleja porque lo vivido conecta con una nueva realidad: «pude soportar un dolor muy intenso». Ese «pude» deviene en «si pude con éste, también podré con las contracciones del parto». Existe trabajos puntuales para este aprendizaje.
 
El uso de la mirada interna.
El momento social-histórico actual posibilita que, simultáneamente con el crecimiento de la comunicación cibernética y un mayor contacto con el mundo, nuestra mirada externa se potencie, esperando que nos indiquen lo que debemos hacer. Nuestra cultura (o sociedad) nos alienta a copiar, a seguir una moda, a vivir con esta mirada externa muy despierta, buscando la aprobación del otro. Cuando se realiza el trabajo de parto con la mirada externa
muy alerta y pendiente de la opinión del médico, de la partera o de cualquier otro profesional, se traslada la confianza a un otro.
La inseguridad, el descontrol, la parálisis, el «no sé», el «no puedo», comienzan a dominar la situación de esa mujer. En cambio, cuando la mirada interna está activa y despierta, aumenta el contacto con lo que está sucediendo, se prioriza el nacimiento del hijo y cuando eso suced
 
 
 
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09.Sep.2010 | ©Copyright Espacio para la ninez | todos los derechos reservados